Muy poco le cuesta a Braid regalarnos la inmortalidad. Lo primero que vemos es una ciudad ardiendo para nosotros y una sombra, y lo primero que descubrimos: somos nosotros los que tenemos que movernos. El jugador es esa sombra que contempla el caos y termina abandonando el callejón para presentarnos a Tim, un tipo bien vestido con una historia que contar e incapaz de corregir los errores que cometió en el pasado.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Braid (I): Contra el tiempo
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