Tal vez ésta sea la única imagen que hace falta para comprender Don't Look Back. Desarrollado por Terry Cavanagh y presentado en su propio blog en el año 2009, nació del intento de ofrecer al jugador un "silly shooter", un juego-tonto de acción al que se le pidiera poco más que disparar. No obstante, las inquietudes de Cavanagh y su deseo de ir más allá lo terminaron llevando ante un título que los críticos han terminado por calificar como brillante a pesar de sus aspectos técnicos.
Don't Look Back empieza con un inviduo frente a una lápida bajo la lluvia. A través de varias pantallas, el jugador se hace en seguida con los movimientos: adelante, atrás, salto y disparo. Mediante Adobe Flash, Don't Look Back ofrece un juego de plataformas de estética retro, con un único objetivo: pasar al otro lado de la pantalla sano y salvo derribando enemigos.
Es precisamente la alta dificultad que ofrecen los obstáculos lo único que impide resolver el juego en cuestión de 10 minutos. Sencillo o verdaderamente simple son palabras que cualquiera emplearía para hablar de un título que reúne estas características en 2009. Cuando la lucha del software de entretenimiento se libra precisamente en los campos de la presentación gráfica, de la imagen y sobre todo la imagen bella, Cavanagh ofrece un juego del que lo único que parece destacar por momentos, como pequeñas píldoras, es su banda sonora. No obstante, tras abandonar el cementerio de píxeles, cruzar una cueva y pasar más allá de la oscuridad, tras derrotar a algunos "monstruos" de nivel, llega el verdadero sentido del juego.
Tras derrotar a un gigante con un disparo en la cabeza, el protagonista-silueta se encuentra con otro ser de su misma naturaleza que esta vez perfila un cuerpo de mujer. A partir de ahora toca desandar el camino, sorteando todavía enemigos de sombra y otros peligros, esta vez acompañados por la muchacha. Aquí llega la revelación: en el momento en que nos giramos para ver a nuestra acompañante, ésta desaparece y nos devuelve al comienzo de la pantalla. Don't Look Back nos ha hecho descender a los infiernos y rescatar a Eurídice.
La poesía es así. Ya no importan los gráficos ni las dificultades. Más allá de todo eso queda sabernos cómplices y revivir el mito de Eurídice y Orfeo en una clara demostración de cuánto puede alcanzarse con muy poco en el terreno del arte. Don't Look Back se vuelve así un juego inolvidable a pesar de su poca duración y escasos recursos, necesario para todo aquel que busque una experiencia diferente y, ante todo, plena, reafirmándose en una historia de amor tan épica como los versos de Ángel González: "si de verdad amas a Eurídice, vuelve al infierno y no regreses nunca".
Puede jugarse gratuitamente aquí.
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